Las
panderetas y las baterías ya están listas para abrir el más grande Carnaval de
mundo. Del 28 de febrero al 4 de marzo, Brasil llenará sus calles de mucha
música y colores para celebrar su fiesta más alegre. Para el período, se esperan
6,6 millones de turistas en todo el país. Solamente en Río de Janeiro,
principal anfitriona de la fiesta, la expectativa es de cerca de 2 millones de
visitantes este año.
La
bella ciudad de Río de Janeiro seguramente es la responsable por exportar la
fiesta brasileña a los cuatro cantos del mundo. En el Carnaval, carros repletos
de brillos y colores desfilan en el “Sambódromo” en una competición por la
mejor agremiación de samba de la ciudad. Pero lejos de tanto lujo y
ostentación, otras muchas ciudades del país celebran el Carnaval en su forma
particular y no menos divertida.
Frevo, Maracatu e Axé
El
Estado de Pernambuco nos invita a celebrar la fiesta al compaso del Frevo,
ritmo oficial del Carnaval de la zona. En la capital, Recife, lo mejor de la
fiesta se realiza el sábado, con la agremiación Galo da Madrugada, considerado
el más grande bloco carnavalesco del mundo. Durante todo el día, más de 1,5
millón de personas toman las calles de la ciudad para acompañar el desfile de
la agremiación. La fiesta empieza a las 5 de la mañana y no termina antes de
las 18 horas.
En Recife, millones de personas siguen el Galo da Madrugada
Muy
cerca de Recife está Olinda, otro destino tradicional en estas fechas. La
ciudad histórica es conocida por sus muñecos gigantes y disfrazados con mucho
humor que desfilan por entre sus calles estrechas. La influencia de la cultura
negra marca también el Carnaval de Fortaleza, otro paraíso del litoral
brasileño. El Maracatu es el ritmo oficial de la fiesta, celebrada en seis
puntos de la ciudad.
Salvador,
la capital de Bahia y considerada como la ciudad más alegre de Brasil, también
tiene identidad propia para celebrar su Carnaval. En trios eléctricos, inmensos
camiones dotados de potentes altavoces, locales y turistas bailan al ritmo del
Axé, estilo musical tradicional de la región y marcado por bailes muy sensuales.
Aquí, los disfraces dan lugar al abadá, camisetas que aseguran entrada para
desfilar en las agremiaciones. La fiesta empieza antes que en las demás
ciudades de Brasil y termina una semana después.
En Salvador, la fiesta sigue los trios eléctricos por la ciudada
Brasil adentro
Lejos
de las playas, Brasil también celebra el Carnaval. En la provincia de Minas
Gerais, diversas ciudades históricas hacen su particular fiesta. En Ouro Preto,
la organización del evento está a cargo de la comunidad universitaria. Por toda
la ciudad, grupos tradicionales de marchas carnavalescas tradicionales animan
la población y los más de 75 mil turistas que cada año escogen el pueblo para
pasar los cuatro días de fiesta. En Diamantina, otro pueblo del Estado, es
necesario mucho preparo físico: la fiesta empieza el viernes y no para hasta el
martes.
Ouro Preto, en el centro de Brasil, espera recibir 75 mil turistas en 2014
Para
los más aventureros, una idea diferente es celebrar la fiesta en la capital
amazónica. La ciudad de Manaus ha mezclado el brillo del Carnaval con
tradiciones indígenas y creo el Carnaboi, en referencia a un importante
personaje del folclore de la zona, el Boi-Bumba. Todas las noches es posible
bailar la toada, un alegre ritmo local.
En Manaus, las tradiciones de los indígenas comandan la fiesta
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